A partir de ese momento, Alejandro y Carlos compartieron el secreto del solucionario SANSY con otros estudiantes del pueblo, convirtiéndolo en una herramienta imprescindible para aquellos que buscaban éxito en sus estudios.
Cuando terminaron las pruebas, Alejandro se sintió satisfecho de su trabajo. Había hecho todo lo posible por obtener buenos resultados.
Después de unos minutos de búsqueda, Carlos regresó con un libro en la mano.
Finalmente, llegó el día de la Selectividad. Alejandro se sintió preparado, tranquilo y seguro. Con la ayuda del solucionario SANSY, había logrado comprender y asimilar los conceptos más complejos de la Lengua Castellana y Literatura.
Mientras hojeaba las páginas de un viejo libro de texto, su amigo Carlos, un estudiante aplicado y siempre dispuesto a ayudar, se acercó a él.
